A principios de los 1800’s, cuando pasaron las bendiciones de Estados Unidos después del
Segundo Gran Avivamiento, un movimiento llamado Liberalismo emergió del periodo Europeo de la
Iluminación dando nacimiento a la “era” moderna de la Civilización de Occidente. Nacido
dentro del mundo teológico del Protestantismo en Alemania, el Liberalismo comenzó a dominar
todo el Cristianismo de la sociedad Occidental. Este movimiento emergido de dentro del
Cristianismo, abiertamente anticristo y anti-Dios, negaba la literalidad de las Escrituras y
básicamente rechazaba todas las doctrinas cardinales de la Fe Cristiana histórica. No solo
los milagros de la Biblia fueron difamados como mitos, sino que también la historicidad de
Jesús fue fuertemente condenada.
Una vez que la literalidad de las Escrituras fue destruida en el dominio cristiano público,
los Liberales necesitaron un principio hermenéutico para interpretar a las así llamadas
Escrituras míticas. Este principio fue llamado Modernismo. Estas doncellas de la
apostasía—Liberalismo y Modernismo— dio nacimiento a un nuevo Cristianismo que esencialmente
estaba basado en el aspecto social del hombre, negando cualquier perspectiva espiritual.
Acompañando a esta perspectiva, estaba la nueva mentalidad con respecto al Cristianismo: el
Cristianismo moderno debe ser interpretado desde la perspectiva contemporánea o desde la
siempre-cambiante filosofía actual de cada era.
Una Filosofía del Presente
Hacia finales de los 1800’s, una filosofía previamente asociada con el Dialecticismo de
George Hegel fue finalmente sistematizada en los escritos de Søren Kierkegaard. El
Existencialismo de Kierkegaard fue una filosofía que rechazó los absolutos, haciendo de la
vida y la verdad una masa de islas flotantes sin responsabilidad alguna. Él colocó al
Existencialismo en la filosofía llamada “compartimiento superior” de conocimiento. La
creencia de un “compartimiento superior” podría ser cualquier cosa que una persona quisiera
creer; no requería de validación o verificación con los absolutos establecidos por el
“compartimiento inferior”. El Existencialismo negaba esencialmente la lógica lineal de la
Civilización Occidental, la cual estaba basada sobre términos claros y contrastantes como
luz y obscuridad, verdad y error, Dios y el
Diablo.
El Dialecticismo se ha esforzado por unir estos términos antitéticos y creencias junto con un
nuevo concepto sintetizado de la verdad. Este ambiente filosófico había guiado al
florecimiento de una semántica pragmática en el pensamiento Occidental. Ahora, el
Existencialismo tomó una lógica más allá de los estrechos límites del Dialecticismo y creó un
mundo de pensamiento donde los absolutos eran visiblemente ausentes. El mundo del hombre
podría ser meramente lo que él querría en su voluntad que fuera, o en su creencia. Él no
tenía que probar nada a través de absolutos; el simplemente necesitaba dar “el salto de fe” a
su mundo imaginario.
Cuando el Liberalismo comenzó a dominar el mundo teológico de Europa y Estados Unidos en la
última parte de los 1800’s, sistemáticamente intentó destruir toda esperanza en Dios y en las
Escrituras que habían sido dadas a la humanidad. Así que, el hombre fue arrastrado a la
desesperación humanista. Esto se volvió una realidad especialmente después de la Primera
Guerra Mundial cuando las instituciones líderes del pensamiento habían esperado que el Siglo
XX fuese un siglo de paz y “Cristianismo”. Aun la revista The Christian Century (El Siglo
Cristiano) nació con este enfoque positivista. Pero tal esperanza fue hecha trizas por el
primer concepto de guerra “mundial”.
El teólogo Karl Barth se levantó en medio de esas horas atribuladas en la Historia de la
Iglesia. Él era un estudiante del patriarca Liberal Adolfo Von Harnack, y sabía que si se
eliminaba el mensaje de la Biblia, entonces no habría esperanza para el hombre. A través de
sus lecturas acerca de varios hombres incluyendo Soren Kierkegaard, Barth se preguntó si
existía otra manera de interpretar las Escrituras, diferente a la interpretación literal.
Mientras que él estaba completamente de acuerdo con los Liberales al negar la interpretación
literal de la Biblia, escogió abrazar el Existencialismo como su nuevo método de
interpretación de la Biblia.
Con la nueva llave hermenéutica del Existencialismo en el estudio de las Escrituras, entonces
nació la Neo-Ortodoxia. El críticismo formal (crítica formal) de Rodolfo Bultmann usó al
Existencialismo como su método de interpretación de las Escrituras. Con ello, intentó
encontrar el kerigma (la semilla o el corazón) de lo que la Biblia en realidad estaba
diciendo. Junto con Emil Brunner y otros, estos teólogos neo-ortodoxos negaron la existencia
del Cristo histórico, al igual que la verdadera existencia de Dios. Ellos creyeron que quizá
uno podía “existencialmente” creer que Cristo y Dios habían existido, y de esta manera
fabricar un Cristianismo en el “compartimiento superior”, existencialmente creado de manera
personal. Haya o no sido verdad en el sentido absoluto, ellos creyeron que uno debía cuando
menos dar un salto hacia lo obscuro, creyendo que al menos algo existencialista era verdadero
para la vida de uno mismo. Esta es la razón por la cual Paul Tillich podía llamarse a sí
mismo “Cristiano Ateísta”. En el “primer nivel” de la razón Tillich era ateo pero en el
“segundo nivel” del existencialismo, era un cristiano.
Del Modernismo al Postmodernismo
La interpretación de la vida a través del Existencialismo dio vida a un ramo de pensamiento
que era contrario a la lógica lineal, a la razón, y aun al Periodo de la Iluminación, al hijo
de la Era de la Razón. Fue un área de pensamiento que era “post” moderno; el Existencialismo
había abierto una nueva frontera de pensamiento que podía eliminar el pasado, aun el
pensamiento “moderno” pasado. El Existencialismo no tiene fronteras o límites en su
perspectiva de la lógica; es tan elástico y fluido que permite cualquier camino o área de
imaginación en la que uno deseé viajar. Se vive por el tiempo “presente” o por el “ahora”.
Las raíces pasadas o las futuras consecuencias no son nunca tomadas en cuenta. Se provee
acomodo para lo que sea que uno quiera creer sin la necesidad de probarlo a través de
absolutos. Otras filosofías tienen sus limitaciones y sus fronteras, pero el Existencialismo
niega aun los absolutos de sus propios límites.
En los 1940’s, otra teología emergió destructivamente de la Neo-Ortodoxia existencial. Fue
proclamada como Teología Radical, comúnmente llamada Teotanatología—el movimiento “Dios está
muerto”. Esta teología fue el resultado de los escritos de la Neo-Ortodoxia, cuyos hombres
fueron realmente ateístas pero existencialmente teístas. Thomas Altizer y William Hamilton
fueron dos autores prominentes de esta nueva teología. Esta clase teología atacó la raíz
misma de la teología—Dios mismo.
La Teotanalogía ha tenido una variedad de interpretaciones. Estas son tres de ellas que son
comunes: (1) Que Dios nunca existió, (2) Que Dios murió cuando Cristo murió en la cruz, (3)
Que toda la terminología del presente respecto de Dios debe morir. La última de ellas hace un
llamado al hombre para que primeramente destruya toda perspectiva histórica acerca de Dios y
después, de la nada, crear una nueva imagen de Dios, una nueva deidad con su nuevo grupo de
descripciones y pensamiento teológico. En 1963, cerca de dos décadas después del nacimiento
de la Teotanatología, el obispo Anglicano A. T. Robinson publicó Honesto para con
Dios (Honest to God). Este libro anunciaba públicamente que necesitábamos un
Cristianismo sin Cristo, que el hombre secular necesitaba teología secular. Tal creencia se
apoyaba directamente hacia la era postmoderna de la iglesia. Hubo multitudes de liberales que
le dieron la bienvenida a esta enseñanza permeando seminarios y púlpitos alrededor del mundo.
Tanto el mundo como la iglesia estaban llegando a otro umbral de pensamiento; lo moderno
estaba pasando y la era post-moderna estaba levantando su misteriosa cabeza.
El Presidente actual de los Estados Unidos se ha convertido en un ejemplo clásico cuyo
liderazgo presiona a favor de una sociedad “post” moderna. El presiona a los Estados Unidos a
gastar dinero que no tiene con el propósito de acomodar aquello que no tiene sentido. Vive
por el “ahora” sin ninguna lealtad al pasado y sin ninguna responsabilidad hacia el futuro.
Él es el hombre que nos ha llevado a la era postmoderna. Su forma de lógica no pertenece ni
al viejo liberalismo ni al viejo modernismo. Él nos ha llevado a una nueva era de
pensamiento, de políticas, y aun a una nueva era de pensamiento religioso. Él ha entrado a
recintos a los cuales ningún hombre había intentado antes con el propósito de llevar a cabo
su perspectiva postmoderna. Este presidente busca una sociedad postmoderna que deba controlar
la esencia misma de nuestro nacimiento, de nuestro vivir, y de nuestro morir; que deba
también controlar toda la educación en Estados Unidos. Como nación ya no podemos regresar a
algo semejante de los pensamientos atesorados del pasado para nuestro vivir. Somos llamados
por esta Administración presidencial a simplemente creer sin razón alguna, sin pruebas, o sin
conciencia acerca de las consecuencias. Este es el aspecto más triste del postmodernismo—no
existe un mapa ni un plan, por donde el postmodernismo nos esté llevando a un destino
desconocido. La persona o el estado colectivo da un salto hacia lo obscuro abrazando
solamente una fabricada esperanza falsa.
Los gurús de tal pensamiento existencial están rápidamente haciéndose presente en una
influencia global. Un hombre de tal influencia es Eckhart Tolle, quién encontró a su
benefactora rápidamente en Oprah Winfrey; ella se ha convertido en un miembro de su
seguimiento de la Nueva Era. Después de una crisis nerviosa mental y emocional, y de una
demencia autoinfligida, Tolle creó su propia versión del Existencialismo. El nos hace un
llamado primeramente a “”dejar nuestra mente analítica”, creyendo que esta ha creado un falso
yo, y luego a conectarnos a la esencia indestructible de nuestro Ser, el cual, para él es
dios o nuestra divinidad personal. Tampoco es el pasado ni el futuro lo cual debe
preocuparnos, sino solo el momento presente. Este es el pensamiento postmoderno.
La Postmoderna Iglesia Emergente
Uno de los líderes evangélicos prominentes de nuestros días, Brian McLaren, nos da un ejemplo
clásico de la creencia postmoderna:
Si tenemos un nuevo mundo, entonces necesitaremos una nueva iglesia. No necesitaremos en sí
una nueva religión, sino una nueva estructura de nuestra teología. No un nuevo espíritu, sino
una nueva espiritualidad. No un nuevo Cristo, sino un nuevo Cristiano. No una nueva
denominación, sino una nueva clase de iglesia en cada denominación.
Esta es una súplica de lo contemporáneo indicando que aun lo “moderno” ha perdido su
influencia y efectividad en la iglesia. A la luz de los cambios que han llegado al mundo
secular, la iglesia debe ahora moverse hacia otra era. El Liberalismo verdaderamente rompió
las ligaduras con el Cristianismo bíblico y colocó a la iglesia libre como una isla flotante
para eventualmente trazar su propio curso hacia el futuro. Como el pensamiento “moderno” está
rápidamente dejando el mundo—tanto en lo secular como en lo religioso—hemos entrado en la
transición que habrá de llevarnos a esta “nueva iglesia”, esta “estructura de teología”, esta
“nueva espiritualidad”, y esta “nueva clase de iglesia en cada denominación”.
Aunque el campo para la presuposición de esta iglesia postmoderna fue proféticamente
construido desde hace cincuenta a sesenta años atrás, su surgimiento visible se ha llevado a
cabo en los últimos quince años. Las “mega” iglesias han dado un paso al frente con su
impresionante peso, su asistencia masiva, sus impresionantes recursos económicos, y su método
secular “cómo hacer” para llevar a su iglesia hacia una mentalidad de negocio corporativo.
Todo esto es parte de la iglesia postmoderna, La mega iglesia es parte de la “emergente” y
nueva perspectiva del concepto de la iglesia. Esta cree que debido a que la iglesia moderna
todavía tiene ciertas raíces o ataduras a lo antiguo, no sobrevivirá a los agresivos cambios
que hoy en día se levantan en la sociedad, Los gurús de la era postmoderna están anunciando
que la iglesia debe estar lista para llevar a cabo cambios. Para ellos, es una teología
sobreviviente para la existencia futura del Cristianismo. Y aun, para poder sobrevivir, toda
la terminología de las religiones debe morir. Necesitamos liberarnos a nosotros mismos de
todos los términos del pasado, de todos los conceptos, tradiciones, y de cada aspecto de las
perspectivas anteriores de la iglesia, aun incluyendo la arquitectura y mobiliario. Un nuevo
concepto de la iglesia debe “emerger” a través de una rendición total a cada cambio
necesario. Un total y completo maquillaje de la iglesia, incluyendo su propósito y
naturaleza, serán necesarios para la futura sociedad emergente.
Es claramente evidente que la iglesia moderna no será el producto final del Liberalismo ni
del Modernismo; la iglesia moderna es solamente un sendero transicional para preparar el
camino para la era postmoderna de la Iglesia. Si la iglesia institucional debe ser
asimilada dentro de todas las religiones del mundo y adaptarla a los gobiernos del mundo,
entonces debe estar lista para llevar a cabo cambios drásticos y racionales. Será necesaria
una mente en blanco acerca de Dios para re-moldear y dar una nueva figura a la humanidad para
la venida de la nueva religión. ¿Cómo emergerá esto con siete mil millones de personas en el
planeta controlado por miles de religiones? Si existen suficientes hombres distribuidos
estratégicamente alrededor del mundo en todas esas religiones y que simpatizan con esta
causa, entonces no hay ningún problema en llevarse a cabo.
Desde la Segunda Guerra Mundial, ha emergido una era postmoderna del mundo moderno. En la
religión, esto fue evidente en el nacimiento del Neo-Evangelicalismo (1948), el
Neo-Pentecostalismo, y el Concilio Mundial de Iglesias (1948). Para el año de 1967, el
movimiento Carismático estaba en marcha; después de tan solo pocos años, su influencia
existencial postmoderna se había extendido al Catolicismo Romano y a todas las denominaciones
protestantes más importantes. El movimiento Carismático se convirtió en un adhesivo religioso
para apoyar la transición de la iglesia hacia las profundidades de la era postmoderna de la
iglesia global.
Movimientos Transicionales
Así como los Estado Unidos no podrán regresar a sus días de antaño, la iglesia pública
visible nunca regresará al Cristo verdadero. Existen dos razones en ello: debido a su
antigüedad, la verdad se está borrando de la memoria; y los movimientos “neo” Cristianos
controlan hoy en día y re-definen todo lo “antiguo”. Esto lo debemos entender. Cualquiera
que sea el movimiento dentro del espectro Evangélico hoy en día, que parezca honorablemente
sano y bíblico en su apariencia, son en su gran mayoría controlados por el
Neo-Cristianismo.
Un ejemplo claro es “Focus on the Family” (Enfoque en la Familia).Mientras que ellos dicen
poner énfasis sobre la familia, a la vez ellos arrastran a la familia a conceptos del
Neo-Cristianismo. La separación bíblica no era parte de su corazón ni de su estructura. Sin
importar los aparentes beneficios visibles, el Neo-Cristianismo controló sus presentaciones y
publicaciones de los antiguos valores tradicionales.
Los ministerios de Bill Gothard también llegaron a la escena evangélica con un llamado a
dirigirse a los conflictos de los jóvenes y del hogar; y sí, verdaderamente era una necesidad
anhelante que tenía que ser tomada en cuenta. Sin embargo, el Señor Gothard fue un graduado
de Wheaton College, un bastión del Neo-Evangelicalismo. Desde el inicio de su ministerio ha
existido una ausencia de la práctica de separación bíblica. Hoy en día, su ministerio se ha
expandido y se han manifestado sus asociaciones con Carismáticos y Bautistas del Sur. Sus
tendencias son ecuménicas tanto de corazón como de espíritu.
Los hilos de lo “antiguo” mezclados dentro de los “nuevos” son con frecuencia incentivos al
corazón del necesitado. No obstante, con el paso del tiempo, lo “antiguo” pierde su luz, y lo
“neo” se posesiona más y más sobre lo “antiguo”. Entonces, cuando se levanta un clamor
visible atractivo para regresar a lo antiguo en contraste a lo “nuevo” postmoderno, se
encuentra solamente una concha vacía del presente “antiguo”, su corazón está ausente. A esto
se debe el que la no-separación sea un factor controlador de cualquier organización o
movimiento que pueda sonar bien en estos días. Tales movimientos promueven peligrosamente y
cultivan el “neutralismo” hacia la apostasía. Aunque la mente es atraída a las cosas buenas y
honorables, simultáneamente es alejada de la tan necesitada verdad de la separación de la
apostasía. Entre los muchos que he conocido que han sido influenciados por Bill Gothard,
invariablemente han sido suaves y neutrales acerca de la apostasía dentro de la iglesia. Si,
aunque es una “antigua” esperanza para la familia, esta es controlada por el
Neo-Cristianismo. Un engaño no es la ausencia de la verdad—es la adición del error en tal
verdad.
Otro movimiento que se levantó hace algunos años como un llamado a la restauración de la
cultura de la familia Cristiana es Vision Forum. Este también es un movimiento controlado por
el Neo-Cristianismo. El llamado de este movimiento a los valores morales, a la familia, y al
patriotismo, es ciertamente un refrigerio en nuestros días; sin embargo, el Neo-Cristianismo
controla el paquete de lo “antiguo” que ellos proveen para las familias. Hoy en día es un
movimiento minucioso Neo-Evangélico con todas las características de la música contemporánea
para el servicio del mundo; sus asociaciones niegan la práctica de separación bíblica. Aun
tengo mis inquietudes acerca de la inusual manera de cómo ellos ven la relación padre-hija.
La técnica para crear lazos cariñosos en la cual la hija rasura la barba de los padres
durante sus retiros llamados Padre e Hija, parece ser una técnica extraña. El llamado del
padre a “liderar, cortejar, y ganar” la admiración de su hija también tiende a minimizar la
tan necesaria relación madre-hija. ¿Acaso es posible finalmente escuchar del pecado de
incesto familiar como resultado de ciertas anormalidades influenciadas por el énfasis de
Vision Forum?
También estamos preocupados por la promoción de American Vision de la obra de Douglas Wilson.
American Vision reclama ser un ministerio tratando de “restaurar Estados Unidos a sus
fundamentos bíblicos”. No obstante, ellos promueven el debate de Mayo del 2007 entre Douglas
Wilson y el ateo Christopher Hitchens. Estos debates infructíferos han terminado por crear
una amistad entre un amigo del Cristianismo y un enemigo del Cristianismo entre Wilson y
Hitchens, terminando en un bar riéndose, bromeando, y bebiendo. Esto no es Cristianismo puro
ni bíblico. El Cristianismo bíblico aborrece el mundo, su música, sus asociaciones, y su
ecumenismo. Este es un Cristo falso que, con cierto atractivo y apariencia de lo “antiguo”,
es controlado por lo “nuevo”.
Hoy en día nos estamos enfrentando a una generación evangélica que está contribuyendo al
genocidio del verdadero Cristianismo. Es verdad que estos movimientos mencionados no han
sido atrapados por el postmodernismo de Obama; sin embargo, tales movimientos están ayudando
grandemente a la asimilación de los evangélicos hacia la corriente principal de transición al
postmodernismo. En medio de las siempre crecientes multitudes que siguen tales movimientos,
existirá una ausencia evidente de una posición fuerte de defensa en contra de la apostasía
contemporánea que domina el Cristianismo de hoy en día. Estos movimientos engendran dentro de
sus seguidores neutralismo en contra de la apostasía. El poder absoluto de la carne mueve el
movimiento, el poder absoluto del dinero mantiene la apariencia de que el movimiento es
bendecido por Dios, La apariencia de piedad está ciertamente presente, pero debido a su
principio dialéctico para fundir la carne con lo que ellos falsamente llaman Espíritu Santo,
entonces el poder del Cielo no está presente. Mientras que nosotros en medio de nuestra
ingenuidad únicamente miremos las cosas buenas que dichos movimientos presentan, tenderemos a
estar voluntariamente ciegos para con las obscuridades que acompañan sus metodologías y
ecumenismo.
Conclusión
Tanto en política como en religión, la sociedad global está en la transición más allá del
liberalismo. Estamos más allá de los radicales; estamos emergiendo hacia un nuevo
pensamiento, una era postmoderna. La iglesia institucional está calmando para que una nueva
iglesia emerja de los escombros, una iglesia que no sea como la anterior. Estamos en la era
de los púlpitos de acrílico, salones con sala de descanso, descanso para un café capuccino,
entretenimiento con Hollywood, predicación psicológica motivacional, y un vestir casual para
los cultos de adoración. Cristo se menciona ocasionalmente, pero no existe teológica bíblica
en esta iglesia emergente. No existe la doctrina; todo está basado sobre el postmodernismo
para preparar una humanidad religiosa para el globalismo de los Últimos Tiempos. Aun la
palabra iglesia está desapareciendo; es un término identificado demasiado con Jesús,
demasiado identificado con el Señor. Su lugar lo han tomado términos como centro de
adoración, centro de liberación, y centro familiar.
En nuestro próximo artículo estaremos hablando acerca del enfoque interno de la estructura y
destino de la Iglesia Emergente. Verdaderamente estamos acercándonos al final de la Iglesia
como se conoce bíblicamente. Que Dios tenga misericordia sobre nosotros en estos días de la
más grande desilusión y engaño que la Iglesia, ya sea liberal o conservadora, jamás haya
enfrentado.