Al tiempo que continuamos con nuestra carga acerca de una “Post América”, a la luz de lo que
el Presidente Obama desea para esta país, es evidente que nos dirigimos hacia una
restructuración de los Estados Unidos literalmente antitético a lo que la providencia
permitió nacer hace alrededor de 300 años.
Aunque existe el debate acerca de que si los Estados Unidos fue una nación Cristiana o que
nació temiendo a Dios, la historia de nuestros primeros días nos dice que el estándar de
referencia era la Biblia. El Teísmo Cristiano enseña que el hombre será considerado
responsable delante de su Creador. En 1644, Samuel Rutherford escribió Lex Rex (La
Ley es Rey), retando el principio fundamental del derecho divino de los reyes, el
gobierno político de Europa en el siglo XVII. La premisa básica de Rutherford de gobierno y
ley era la Biblia; él creía que todos los hombres estaban bajo la Ley. Aunque Rutherford
murió antes que sus conceptos fueran implementados, estos salieron a la superficie después en
la Declaración de la Independencia. Fue a través de la influencia de John Witherspoon
y John Locke que las declaraciones de Rutherford fueron de influencia para nuestros sagrados
documentos. Witherspoon, quien era un ministro presbiteriano educado en la Universidad de
Edinburgo, llevó la influencia de Lex Rex hacia estos sagrados documentos. Esta era la
esperanza. Aun a través de la influencia de William Blackstone (un conferencista de ley en
Oxford) y de los principios Judeo-Cristianos, miramos como los principios de la justicia de
Dios se convirtieron en el fundamento de esta nación.
Durante estos días de fundación, no obstante, se llevó a cabo una gran crisis en nuestro país
con respecto a la Biblia. La distribución regular de Biblias impresas desde Inglaterra fue
repentinamente suspendida. En 1777, Patrick Allison, Capellán del Congreso, colocó delante
del grupo tal petición orando por un inmediato alivio. Poco después, 20,000 Biblias fueron
embarcadas desde Holanda y Escocia hacia diferentes partes de los Estados Unidos. Cuando vino
una nueva crisis en 1780, Robert Aitken, vendedor de libros y publicista del Pennsylvania
Magazine (Revista Pennsylvania), miró la necesidad y comenzó a publicar Biblias. La
Biblia de la Revolución, hoy en día una de las Biblias más difícil de encontrar, fue
la primer Biblia Americana impresa. En contraste con el respeto que la Biblia tenía en
nuestro país en nuestros primeros días como nación, hoy en día la Biblia ha sido eliminada de
las escuelas y de los lugares de gobierno.
Símbolos de Nuestra Fe Nacional
La memoria tangible de nuestra nación acerca de la presencia de Dios en la misma estructura
de los Estados Unidos se está desvaneciendo rápidamente. Sería honorable hacer algunas
observaciones.
Cada sesión de la Casa y del Senado comienza con una oración llevada a cabo por sus
capellanes. Ahí hay un cuarto en el Capitolio, justo a un lado de la Rotunda, para la oración
privada de los Congresistas, no está abierta al público. Este cuarto tiene una ventana con un
vitral mostrando a George Washington arrodillado en oración. Detrás de él están grabadas las
palabras del Salmo 16:1, “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.”Dentro de la Rotunda
existe una pintura de los Peregrinos al momento de embarcar de de Holanda el barco Speedwell,
un barco de hermano del barco Mayflower. William Brewster tiene la Biblia abierta sobre sus
rodillas, y se ven de manera muy clara las palabras, “El Nuevo Testamento Según Nuestro Señor
y Salvador Jesucristo”. En la vela se lee el lema: “En Dios Confiamos, Dios Con Nosotros”.
La frase “En Dios Confiamos” (In God We Trust) es opuesto al Presidente del Senado, quien a
su vez es Vice-Presidente de los Estados Unidos. La misma frase está escrita ampliamente en
mármol detrás del Portavoz de la Casa de Representantes. Por encima de la cabeza del Jefe de
la Suprema Corte de Justicia se encuentran los Diez Mandamientos con una enorme águila
Americana protegiéndolos. El Vocero que se encarga de abrir cada sesión termina diciendo
“Dios salve a los Estados Unidos y a la Honorable Corte”.
Grabado en la tapa de metal en la parte superior del Monumento a Washington están escritas
las palabras “Alabanza sea para Dios”. Cubriendo las paredes de las escaleras se encuentran
frases tales como “Escudriñar las Escrituras”, “Santidad a Jehová”, “Instruye al niño en su
camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”. Una de las tantas citas de las
Escrituras que se encuentran dentro de las paredes de la Biblioteca del Congreso es, “y qué
pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu
Dios”.
En el Monumento a Lincoln (Lincoln Memorial), se encuentran inscritas las palabras: “Que esta
nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad, y que el gobierno del pueblo, por
el pueblo, y para el pueblo, no perecerá de esta tierra”. En el extremo opuesto, en la pared
del lado norte, el segundo discurso inaugural de Lincoln alude a Dios, a la Biblia, la
Providencia, al Todopoderoso, y a los Atributos Divinos. Luego continua: “Como fue dicho hace
3,000 años, de la misma manera debe ser dicho, los juicios del Señor son verdaderos y justos
todos ellos”. En el Monumento a Jefferson (Jefferson Memorial), a las orillas del sur de
Washington, en la Dársena de Marea, están escritas las palabras de Thomas Jefferson:
Dios, quien nos dio vida nos dio libertad. ¿Pueden las libertades de una nación estar seguras
cuando hemos removido la convicción de que tales libertades son un regalo de Dios? En verdad
tiemblo por mi país cuando reflexiono que Dios es justo, que Su justicia no puede dormir para
siempre.
Nuestra nación está viviendo en un mito hoy en día debido a que está destruyendo la esencia
misma de las Escrituras en nuestra nación. El apóstol Pablo advirtió, “y apartarán de la
verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Tim. 4:4). En el original, la palabra para
fábulas es la palabra Griega myths. Verdaderamente Dios nos está entregando a
un presidente mitológico, con sus tonos declarados y sus clichés de retórica anti-Bíblica:
“No me interesa los que el Cristianismo ha dicho”; “Nuestra perspectiva ha sido la
evolución”; “Uno puede tener moralidad sin necesidad de religión” “Todo lo que sea legal, es
también moral”; “La moralidad no puede ser legislada”; “Un feto no es humano en esa etapa”;
“La Biblia no debe tener voz dentro del Gobierno”. No se está diciendo que el papel del
hombre y de la mujer es intercambiable, que la pornografía es un placer para adultos que no
hace ningún daño, que la homosexualidad es un estilo de vida alternativo que puede ser
legalmente proclamado y aceptado.
“Obaminación”
En sus viajes a Bretaña, Francia, la República de Checoslovaquia, Turquía, e Irak durante el
primer periodo de su administración, el Presidente Obama dejó en claro que los Estados Unidos
de América no serían ya más la policía del mundo. Obama llevó a cabo sus rondas para
disculparse por la historia de los Estados Unidos, tanto la distante como la reciente; el
hacerle una reverencia al rey no elegido de Arabia Saudita; el anunciar que él reduciría
drásticamente el arsenal nuclear y desecharía mucho de nuestro programa de defensa de
misiles; el buscar el desmantelamiento de la Naval de los Estados Unidos (dejando a Japón que
por sí solo enfrente a Corea del Norte y a China); el decirle a los Checoslovacos, a los
Polacos, y a sus antiguas colonias compañeras Soviéticas, “No se preocupen, sean felices”, al
tiempo que los abandona a las tiernas misericordias de Moscú; el humillar a los líderes de
Irak al codearse con los líderes de Irán; el prepararse para una confrontación abierta con
Israel; y el agradecerle al Islamismo por su gran contribución en la historia
Estadounidense.
También ha dejado muy en claro a los agresores del mundo que Estados Unidos no los estará
confrontando en un futuro inmediato. Todo esto se ha convertido en música a los oídos de los
Izquierdistas Estadounidenses y de sus amigos en Europa. Aquellos que apoyan a Obama, tal
como el multimillonario George Soros, no podrían estar más emocionados por la desaparición
del superpoder Estadounidense. Es verdad, como los medios de comunicación lo declaran, que el
estatus del superpoder Estadounidense está siendo degradado tan rápidamente como su
economía.
Triste es decir que Estados Unidos ha sido forzado a abandonar su honorable posición de
protector del mundo libre. El Secretario de Defensa Robert Gates anunció que los Estados
Unidos únicamente contra-atacarían los misiles de Corea del Norte que fuesen dirigidos a
nuestros territorios. En los medios de comunicación CNN, Robert Gates declaró al mundo que
Estados Unidos ha abrogado su compromiso estratégico en la defensa de Japón. Obama aun ha
rechazado a India, dejando la puerta abierta de ese país para ataques vulnerables de China y
de Pakistán. Aunque Obama recibió una entusiasta ovación de parte de su audiencia en Praga
cuando él anunció su intención de destruir el arsenal nuclear de los Estados Unidos, de
reducir drásticamente el programa de defensa de misiles, y la intención de forjar una nueva
alianza con Rusia, sus palabras causaron gran tristeza a los oídos de los líderes de los
antiguos satélites Soviéticos amenazados por Rusia. Los gobiernos Checos, Polacos,
Georgianos, y Ucranianos fueron prontos en reconocer que el fuerte deseo de Obama de
favorecer al Kremlin de de debilitar su propio país los colocaría a ellos en una situación
precaria.
Por supuesto, también ahí aparece Israel. En un intento por apaciguar a los Árabes e Iraníes,
Obama está afirmando que Israel debe adelantar inmediatamente el establecimiento de un estado
Palestino. Él apoya el así llamado Plan de Paz Saudi, el cual requiere que Israel cometa
suicidio nacional como intercambio de una asumida “paz” con el mundo Árabe. Obama también
continúa incrementando su solicitud desesperada para que Irán “se engrane” con su
administración con la esperanza de que Estados Unidos aborte su alianza con Israel. En el
noticiero CNN, aun el Vice-Presidente Joseph Biden hizo pública su política explícitamente
clara que un ataque Israelí que previene que Irán se convierta en una potencia nuclear es
menor aceptable que un ataque nuclear armado por parte de Irán.
Es claramente triste que el presente liderazgo de los Estados Unidos ha traicionado su
legado, su historia, sus aliados democráticos, ¡y a sí mismo! Los Estados Unidos del pasado
no existen ya más; estamos verdaderamente siendo lanzados hacia una era Post-Americana. India
no podría con facilidad vencer a un Pakistán nuclearmente armado; Japón no puede hoy en día
enfrentarse a Corea del Norte (Un apoderado de China); la invasión de Rusia a Georgia un poco
más de un año atrás mostró claramente que las antiguas repúblicas y satélites de Rusia, no
tienen por sí mismas la manera de escaparse del control de Moscú. Y aparte del gran Soberano
Dios, Israel se encuentra solo hoy en día.
Nuestro liderazgo Post-Americano recientemente inaugurado ha dejado en claro que los antiguos
amigos de los Estados Unidos son abandonados bajo un gran riesgo. Debido a que otros países
que simpatizaban con Israel en el pasado darán un paso atrás en tal amistad, debido a que los
Estados Unidos están abiertamente rechazando a Israel, ahora Israel se podría mover para
desarrollar una alianza estratégica con Japón, Irak, Polonia, y la República Checoslovaca, y
aun quizá extienda su alianza con India.
Cambiando la Historia
Uno de los síntomas típicos de la presente “Obaminación” se encuentra en la publicación de
los nuevos libros de texto para nuestras escuelas. Esta nueva post-era global busca ya sea
re-escribir o erradicar las secciones largas de nuestra historia. Este “re-escribir de
nuestra historia” ha ocupado a los medios de comunicación a través de sus multitudes de
documentales. Un ejemplo es la historia animada de Walt Disney Pictures acerca de Pocahontas.
En esta producción la princesa india Pocahontas es presentada como una animista sin el
concepto del Dios verdadero en su vida. Fácilmente admitieron su presentación ficticia como
contrastante con la historia presentada en la Rotunda del Capitolio de la nación en donde se
presenta a Pocahontas siendo bautizada en agua en el nombre de la Trinidad. También se omitió
el viaje de Pocahontas a Inglaterra, donde su conocimiento de la Biblia y de su profunda
piedad hizo un impacto espiritual en la Reina Elizabeth I. Ahora nuestro país intenta de
manera descarada de destruir la memoria misma de nuestra historia más antigua.
Recientemente el Jefe Oficial Académico en el Departamento de Instrucción Pública en Carolina
del Norte propuso que los libros de texto acerca de la Historia de los Estados Unidos debían
comenzar únicamente a partir de 1877 después de la Reconstrucción. Esta persona argumenta que
es la historia más reciente lo que los niños ven en televisión. Estos cambios propuestos
podrían silenciar mucho con respecto a la fundación de nuestro país, la influencia del
Cristianismo y la Biblia, el carácter piadoso de nuestros padres fundadores, la Revolución
Estadounidense, el nacimiento de nuestro país, los Grandes Avivamientos, y la historia
completa de la Guerra Civil. El concepto de que la libertad religiosa era la carga principal
en el nacimiento de nuestro país, al igual que el domino de la Biblia en el desarrollo de
nuestro país es algo que será ignorado. Es evidente que este movimiento asentará un
precedente para el resto del país. El énfasis mayor en los libros de texto de Historia será
ahora desde una perspectiva global y de nuestra relación como nación con el resto de los
países del mundo. Rápidamente se acerca el día cuando cualquier verdad enseñada sea aquella
que el Estado señale que como la verdad. La palabras terrorista, ocultista, y
fanático serán únicamente usados en el contexto de separatistas religiosos. Más y más
los medios de comunicación ayudan al Estado en la estigmatización de la religión como algo
diabólico; tales secularistas buscan remover la religión de la vida pública de los Estados
Unidos.
Tanto la “Libertad de Expresión” como la “Libertad de Prensa” serán pronto cosa del pasado.
El próximo paso después de re-escribir los libros de texto y de silenciar el reconocimiento
de la historia verdadera, será censurar de todas las bibliotecas públicas y privadas todos
aquellos libros que no se encuentren dentro de la rectitud política. Podrá venir el día
cuando todos los libros fuera de la presuposición del Estado sean confiscados y destruidos.
El pasado debe ser destruido a cualquier costo, ya sea a través de la re-escritura o de la
omisión; esto es algo que ya ha sucedido en muchas partes del mundo. Lo que se consideraba
absurdo hace 20 años atrás, ahora el ambiente ha madurado para que tales movimientos
agresivos puedan llevarse a cabo. Nuestra presente Administración Presidencial está
rápidamente tomando ventaja de este ambiente de agresión liberal y de odio hacia Dios, para
que estos cambios se lleven a cabo. Solo nuestro Padre celestial puede parar esto o
retrasarlo.
El Plan de Dios para Resolver la Escatología
Esta nueva y extra Post América se ha convertido en una locura estratégica. Nuestra violencia
y crímenes se han elevado; los abortos no tienen restricción; la sodomía está controlando a
la Casa Blanca, al Congreso, al Senado, a los diseñadores de ropa y del hogar, a los medios
de comunicación, tratando de tomar más control de la educación y de la industria de la
música. Obama está convirtiendo en un país eunuco a los Estados Unidos. Es evidente que Dios
nos ha entregado a un pastor insensato quien va a conformar a los Estados Unidos bajo la
sujeción de muchos amantes en aquellas naciones que han anhelado deshonrar, molestar, y
burlarse de los Estados Unidos. ¡Seguiremos el camino de las demás naciones!
Teológicamente, más que cualquier otro país, Estados Unidos ha sido honrado con un
discernimiento más profundo en lo que se refiere a las obras de gracia del Sacrificio
Propiciatorio de Cristo, incluyendo a Inglaterra. Por esta razón, nuestra caída será la más
humillante, la más vergonzosa, la más degradante de todas las naciones en la historia,
incluyendo Israel. Jeremías 2:11 nos dice: “¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses,
aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no
aprovecha”.
El Presidente de nuestra nación se ha mofado abiertamente de nuestro Salvador con palabras
por las cuales debiera haber caído fuego del cielo. Él es el único Presidente que no ha
asistido a alguna iglesia desde su instalación como Presidente. Aun así, debemos recordar que
su antiguo pastor en Chicago era un enemigo blasfemo de los Estados Unidos y de todo aquello
que era bueno y que la nación defendía. Obama no ha crecido en Estados Unidos, por lo tanto,
él tampoco conoce ni aprecia la historia del país. Él hizo un pacto de defender la
Constitución, pero aun así, él está determinado a desmantelarla pieza por pieza. Hoy en día
se nos dice que los musulmanes fueron parte de nuestros antepasados y que este país fue
construido por ellos más que por el Cristianismo. Hemos cambiado a nuestro Dios por los
dioses del mundo. Nuestra gloria, la cual se elevó a una proporción global, ya no tiene más
beneficios.
Qué palabras tan sobrias leemos en Oseas 4:6-11:
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento,
yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de
tus hijos. Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en
afrenta. Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. Y será el pueblo
como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras. Comerán,
pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová.
Fornicación, vino y mosto quitan el juicio.
Conclusión
¡Post América! ¿En qué se convertirá después de su asimilación global? ¿Seremos divididos y
vendidos al mejor postor? ¿Acaso vendrá otra guerra civil cuando parece ser que nadie hará
nada acerca de la disolución y el desmantelamiento de esta nación? ¿Acaso el Dios soberano
permitirá una oleada de justicia para simplemente retrasar por un momento su inevitable
destrucción? ¡Hemos sembrado en el aire, y nuestros hijos y nietos cosecharán un torbellino!
Debemos verdaderamente reconocer que merecemos a este jovencito que se ha levantado para
convertirse en el “jovencito-de-las-fotos” en pos de un gobierno mundial. Sea lo que sea que
la providencia proporcione para el futuro, el daño ya ha sido hecho; el próximo líder
simplemente construirá sobre los escombros.
Si, vivimos en la hora final de los últimos días del Último Día. Oramos tal como Cristo le
proclamó a Judas: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto” (Juan 13:27b). Los santos de Dios
están listos para el final de esta Era y ansiosamente orar para que esta sea consumada. Entre
más rápido acontezca más rápido Dios enviará el Periodo de la Tribulación y resolverá el plan
de Satanás, permitiendo por fin que el reino de Cristo sea finalmente establecido.
Estamos en la parte del tobillo de la imagen de Daniel (Daniel 2); fácilmente podemos estar
siendo testigos de la formación de sus pies con hierro y barro cocido (Daniel 2:33). Estamos
en los tiempos del clamor del Novio de Mateo 25 en donde el remanente de creyentes están en
un despertamiento y preparando sus lámparas. Estamos en la cena final de Apocalipsis 3:20 en
donde el Señor está preparando por completo a Su amada novia. Como en los días del diluvio en
Génesis 6, el remanente está haciéndose más y más chico, su clamor está siempre creciendo,
¡“Si, ven Señor Jesús”! (Apoc. 22:20).
Hubieron días de patriotismo en los Estados Unidos cuando nosotros nos parábamos firmes
defendiendo algo que era bueno y noble. Tales días ahora son solo parte de la historia; lo
que quede del patriotismo es meramente un recuerdo, no una presente realidad. No existe nada
que nos conserve aquí excepto nuestros llamamientos y ministerios por Cristo. Sin embargo,
debemos estar listos para deshacernos de todo cuando la trompeta suene y seamos raptados de
este planeta para encontrarnos con Cristo en el aire. ¡Qué lugar para encontrarnos con
Cristo—el aire! Este es el área del dominio de Satanás, el Príncipe de las potestades del
Aire. Nuestro rapto invadirá su precinto cuando Cristo personalmente venga a llevarnos al
cielo. Ningún poder podrá detener ese grandioso y memorable evento (1 Tesalonicenses
4:13-18).
Estamos viviendo lo último del final de la Era de la Iglesia, lo cual la apostasía ha
permeado globalmente. El remanente de Dios se está haciendo más pequeño mientras que el mundo
Evangélico se está expandiendo hacia los vientos del Postmodernismo. Que el Señor nos conceda
el oído y el ojo que serán necesarios para vencer la decepción final que hoy en día barre a
través de la iglesia institucional, sellándola para su juicio. “El oído que oye, y el ojo que
ve, ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.” (Proverbios 20:12).